Tengo un resfriado de diez pares de narices congestionadas. Esto ha provocado que lleve todo el día metida en la cama viendo películas: Lolita (la buena, la de Kubrick), La Reina Victoria (oh, príncipe Alberto), Taxi Driver (¿hablas conmigo?), El club de los cinco (lo mal que ha envejecido Judd Nelson, pero lo feliz que hubiese sido pillándolo en sus tiempos), Rocky Balboa (¡aplauso merecido a rabiar!) y para rematar la jugada, una de Van Damme, (qué bien se le da a hacer de tonto). ¿Se puede pedir más? Juro que sí, que se puede. Pasa que sé que no voy a conseguir nada a estas alturas del día (las buenas compañías se esfuman los viernes por la noche, y no vuelven a aparecer hasta el lunes).
Además, de no haber estado enferma, el plan sería exactamente el mismo, pero en lugar de cama, sofá, y con mi madre al lado. Y en lugar de la peli de Van Damme, estaría viendo Sálvame Deluxe.
Que estoy de bastante mala leche, vaya.
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ay...
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